A continuación voy a enumerarte cuáles son para mí los diez costos principales del desorden en nuestra vida:

  1. Pérdida de tiempo y energía en buscar elementos que no podemos encontrar.
  2. Ansiedad y estrés por no poder encontrar cosas cuando las necesitamos, y si es papeleo esa ansiedad se duplica.
  3. Costo económico por la compra por duplicado o incluso triplicado artículos que sabemos que tenemos, pero que no somos capaces de encontrar.
  4. Disminución de la productividad debido a la falta de espacio de trabajo o la incapacidad de encontrar lo que necesitamos para hacer nuestro trabajo.
  5. Gastar mucho dinero en espacios de almacenamiento extras, los super trasteros, para guardar todos los artículos adicionales que no caben en nuestra casa, pero que en realidad no utilizamos.
  6. Cargos adicionales por demoras, multas o intereses por haber pagado facturas o impuestos después de la fecha de su vencimiento, ya que se encontraban perdidas por algún lugar desconocido de nuestra casas.
  7. Desperdicio de comida vencida porque nuestras neveras, congeladores y despensas están tan llenas y no podemos ver lo que tenemos en ellas.
  8. Vergüenza por no poder invitar a amigos y familiares debido a todo el desorden desagradable.
  9. Problemas de salud, especialmente para aquellos con enfermedades crónicas debido al moho, el polvo y los gérmenes del desorden acumulado.
  10. Peligro de tropezar y lastimarse por demasiados objetos en la casa.

Para mí debo reconocer que vivir con desorden me haría sentir abrumada, estresada, incluso me causaría un agotamiento físico y mental que acabaría perjudicando mi persona en muchos sentidos. Y aunque igual esta sensación puede ser que no todo el mundo la sufra igual que yo, mi experiencia me ha demostrado que la mayoría de personas que viven rodeados de desorden ven su vida perjudicada en muchos aspectos de ésta.

Por ello, pienso que es importante recuperar nuestros espacios para recuperar nuestra paz mental. Para ello, si deseas recuperar esa armonía mental deberías tomar la decisión de ordenar y dejar ir las cosas que ya no te sirven. Sin ese primer paso, tener una vida más organizada será imposible.