La mayoría de veces cuando decidimos que queremos organizar un espacio de nuestro hogar, lo primero que hacemos es lanzarnos a buscar y comprar cestas preciosas, organizadores que nos atrapan por sus colores, cajas de ensueño, que parecen que una vez lleguen a nuestra casa nos harán la vida más fácil, y puede que algunas lo hagan, pero muchas veces no es así, porque el tamaño no es el adecuado, los colores no encajan u otros pequeños inconvenientes, y en lugar de solucionar un problema añadimos otro, ya que agregamos más objetos al desorden de nuestra casa.

Tengo que confesar que a mi alguna vez me pasó, hasta que aprendí y decidí que no volvería a pasarme.

Por ello, para evitar que caigas en ese error quiero darte las pautas que yo utilizo para hacer la compra de esos maravillosos elementos de almacenamiento, que deberían hacernos que organizar sea un coser y cantar.

Antes de darte las pautas sencillas para que la compra sea un éxito te voy a decir cuál es la razón principal por la que la compra debe ser lo último de un proceso de organización…

TODAVÍA NO SABEMOS LO QUE NECESITAMOS DE VERDAD … 

Porque antes no hemos hecho el trabajo principal de cualquier proceso de organización EL VACIADO, me voy a explicar.

Normalmente muchas veces cuando nos lanzamos a la carrera de esos mágicos organizadores es porque vemos que algo falla en nuestros espacios, los vemos desordenados, llenos, y pensamos que con esas mágicas cestas todo se verá perfecto, pero en realidad, aunque seguro que conseguiríamos que el espacio pueda mejorar, el problema es que continuará habiendo demasiadas cosas, y eso sólo se soluciona vaciando.

Por ello, si antes no hacemos ese trabajo ¿cómo podemos saber qué almacenamiento comprar?. La verdad, será muy difícil saberlo si antes no vemos que necesitamos realmente. Además, debo deciros que muchas veces nos olvidamos de algo importante, mirar por nuestra casa para ver si tenemos algo que nos pueda funcionar para el almacenamiento que necesitamos.

No hay nada peor que comprar artículos de almacenamiento e:  intentar hacerlos encajar en un espacio, que no es el suyo, o darnos cuenta que ya teníamos algo parecido en otro armario olvidado.

Aquí van los 2 pasos que deberíamos seguir:

1- Necesitamos saber exactamente lo que queremos almacenar

Una vez tengamos todo lo que se queda, deberíamos ir haciendo pruebas hasta conseguir encontrar el lugar más correcto para ubicar cada cosa, por espacio, funcionalidad, visibilidad. Yo lo hago a menudo, voy probando, viendo diferentes posibilidades, sin comprar nada para ello, hasta que al final encuentro el mejor sitio.

2- Buscar lo más adecuado, que no siempre es lo más bonito

Las tiendas están llenas de productos de almacenamiento perfectos para organizar nuestros espacios, incluso por tamaño y forma, pero puede ser que no sea lo más adecuado para el espacio donde debemos almacenarlo.

Un ejemplo muy sencillo. Hemos encontrado unas cajas de cartón preciosas para guardar nuestros «recuerdos», con dibujos vintage, una auténtica monada y perfectas para las medidas que disponemos. Pero, siento deciros que si esta caja al final decidimos que va a ir a nuestro trastero o garaje, mejor habría sido que hubiera sido de un material más resistente a la humedad o al polvo que en estos espacios existe.

Otra situación, compras unos recipientes para tu cocina transparentes y de cristal, como te han dicho que deben ser, con la tapa del color es exacto al de tu cocina, y crees que será perfecto. Pero, cuando llegas a casa compruebas que la altura de tu estantería es más baja de lo previsto y no entra, o que debes poner en él 1kg de harina y no cabe entero.

En ambos ejemplos deberíamos haber tenido en cuenta antes de ir a comprar los criterios básicos para este tipo de compras:

a) ¿Qué vamos a almacenar?

b) ¿Cuál es el tamaño de los que artículos que vamos a almacenar?

c) ¿Cuál es el espacio máximo disponible donde deseamos almacenarlo?

d) ¿Tiene que ser a prueba de agua / hermético / le va a dar la luz, etc?

e) ¿Necesitaremos espacio para futuras incorporaciones?

f) ¿Estará a la vista o no?

g) ¿Qué material funcionaría mejor?

h) ¿El color es importante?

i) ¿Debe ir acorde con otros accesorios de orden donde va a ir ubicado?

Estas preguntas deberíamos hacerlas antes de ir de compras, y anotar las respuestas en una lista, la cual deberá ir con nosotros en el momento que vayamos a buscar los productos de almacenamiento, de este modo nos aseguraremos que lo que compramos es lo realmente adecuado.

Aparte de estos dos pasos haría 2 recomendaciones más:

1- No dejarnos tentar por un producto sólo porque sea bonito sin antes comprobar que nos será además funcional.

2- Antes de comprar nada, deberíamos buscar por nuestra casa, a veces nos podemos llevar alguna sorpresa y encontrar el producto de almacenamiento sin tener que salir de casa y sin gastar ni un euro.